Galletas Jack Skellington por Halloween

Ingredientes para 10 galletas:

  • Para la masa de las galletas:
  • 220 grs de harina de trigo
  • 100 grs de mantequilla a temperatura ambiente
  • 120 grs de azúcar blanco
  • 1 huevo M
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1 pizca de sal
  • Para la glasa real o royal icing:
  • 310 grs de azúcar glas
  • 2 claras de huevo M
  • 10 mls de zumo de limón
  • Agua
  • Colorante en gel negro (40 grs aprox.)

Estaba a muy poco de no preparar nada este año por Halloween pero en el ultimísimo momento me dio por hacer algo dulce. Y lo sé, llego tarde, justo el día D pero bueno, mejor tarde que nunca… Mi propuesta este año son estas galletas Jack Skellington con su característica cara dibujada con glasa real. Las galletas llevan su trabajo sí. Son muy monas pero laboriosas. En total he necesitado 2 días. Las preparé durante el fin de semana anterior a Halloween. Es la primera vez que hago galletas decoradas con glasa real y tuve que visitar varios sitios de internet para aprender. No han quedado mal del todo pero si las hago por segunda vez corregiré algunos errores a la hora de la decoración que para mí, sin duda, es lo más difícil.

Elaboración:

El primer día, en mi caso el sábado por la mañana, preparamos las galletas. Yo he usado mi robot de cocina pero las podéis hacer perfectamente mezclando los ingredientes en un bol y después, amasando con las manos.

En el bol echamos la mantequilla cortada en cubitos (es muy importante que esté blanda habiéndola sacado de la nevera unas cuantas horas antes) y batimos a velocidad media con el accesorio globo hasta formar una crema. Ahora añadimos el azúcar y seguimos batiendo. Agregamos el huevo, batimos, la pizca de sal y la vainilla y batimos de nuevo. Colocamos el accesorio pala y ahora iremos incorporando la harina poco a poco y dejando que se mezcle bien todo hasta formar una masa lisa y que se despegue de las paredes del bol.

La masa la colocamos entre dos hojas de papel de horno y la aplanamos con ayuda de un rodillo. Dejamos un grosor de 6 mm aproximadamente y guardamos en la nevera durante 1 hora. Yo he usado un rodillo regular con medidas que es muy útil en este caso. Si tenéis prisa también podéis enfriarla en el cogelador durante 15-20 minutos.

Transcurrida la hora, sacamos la masa de la nevera. Importante en este punto precalentar el horno a 180º C con calor arriba y abajo. La masa estará fría y dura, lo que es perfecto para poder comenzar a utilizar el cortapastas. Quitamos con cuidado el primer papel de horno y vamos cortando las galletas con un cortapastas redondo de 7,5 cm de diámetro untado ligeramente en aceite. Esto lo hacemos para que no se quede pegada la masa al cortapastas.

Con ayuda de una espátula vamos colocando nuestra masa de galletas cortada sobre la bandeja del horno cubierta con un tapete para hornear. Este tapete hará que las galletas queden lisas por la parte posterior. También podéis usar papel de horno. Las galletas tienen que quedar un poco separadas unas de otras. Una vez tengamos la bandeja llena, horneamos en la parte central durante 15 minutos hasta que los bordes de las galletas queden ligeramente dorados.

Sacamos las galletas del horno y las dejamos enfriar en esa bandeja durante 5 minutos. Después, con ayuda de una espátula las pasamos con cuidado a una rejilla para que se enfríen totalmente. Yo las dejé 2 horas. Si no podemos hacer la primera decoración con glasa real, las guardaremos en una caja de metal.

Pasadas las horas de reposo nos ponemos con la glasa real. En mi caso, el sábado por la tarde. En el bol del robot de cocina con el accesorio globo y a velocidad media ponemos las claras de los huevos. Cuando comiencen a espumar echamos el zumo de limón. Cuando las claras comiencen a coger cuerpo cambiamos al accesorio pala e iremos añadiendo el azúcar glas previamente tamizado poco a poco y batiendo a velocidad baja hasta que quede una crema espesa. Tardaremos más o menos unos 10 minutos y tendrá una textura similar a un yogur griego. Este será el punto de glasa real que sirve para hacer bordes y decoraciones en relieve en las galletas. Este tipo de glasa es el que necesitaremos para «pintar» la cara de Jack Skellington. Así que del peso total, 360 grs, separaremos 100 grs en un bol y le añadiremos el gel negro. Mezclaremos hasta conseguir el color y la textura deseada. Yo tuve que echar casi 2 botecitos de colorante negro en gel. Si le añadimos más líquido, tendremos que corregir de textura para que quede más espesa la glasa negra así que le añadí 2 cucharaditas de azúcar glas y mezclé muy bien. Después, cogemos un trozo de film transparente y taparemos la glasa negra. Es muy importante que el film toque bien la glasa para que no se seque. Tapamos bien y guardamos en la nevera hasta el día siguiente.

Con el resto de glasa haremos la cara blanca de Jack que es toda la galleta redonda. Para ello, esta glasa tiene que ser algo más líquida para que quede lisa la superficie de la galleta. Así que al resto de glasa blanca le añadiremos agua poco a poco hasta conseguir la consistencia adecuada. En mi casa con 2 cucharaditas y media de agua quedó bien. La prueba es levantar la cuchara y si la glasa que cae de la cuchara se mezcla y se funde en 5 segundos con el resto es que está lista. Este tipo de glasa es perfecto para rellenar los dibujos de las galletas después de haber creado los bordes con el otro tipo de glasa (sin agua) que es más denso.

Metemos la glasa blanca en una manga pastelera con una boquilla redonda pequeña y cogemos la primera galleta. Desde el centro hasta casi el borde iremos rellenando en espiral la galleta. Para que la glasa quede lisa o bien retocamos con un palillo o bien cogemos la galleta con las manos y a agitamos suavemente hacia los lados para ver cómo la glasa se reparte y queda lisa por toda la superficie. (Aquí como podéis comprobar en las fotos se cae por los bordes así que o no os acerquéis mucho al borde de la galleta o haced primero un borde de contención con la glasa real espesa). Hacemos lo mismo con el resto de las galletas. Una vez todas cubiertas con la glasa las dejamos solidificar totalmente. Lo suyo es dejarlas unas 7 horas. Yo las dejé sobre rejilla toda la noche.

Al día siguiente, domingo por la mañana en mi caso, comprobamos tocando con los dedos que la glasa blanca está dura. Ahora toca dibujar los ojos, la nariz y la boca de nuestro amigo Jack Skellington. Para ello, sacamos de la nevera la glasa negra. Quitamos el film transparente y con una espátula removemos para conseguir de nuevo su textura. Metemos la glasa negra en una manga pastelera con una boquilla de redonda pequeña y haremos los dibujos. Yo use un lápiz de silicona grande. Aquí tenemos que tener mucha maña para hacer todos los detalles. Una vez hecha la cara, la dejamos secar también varias horas. Ya por la noche, seguramente podamos comerlas o mirarlas embobados… jeje… eso depende de cada uno. Aguantan unas 2-3 semanas guardadas en una caja de metal.

NOTA: Las fuentes que he consultado para la realización de estas galletas han sido: «Lolita la Pastelera», «Quiero Cupcakes!» y «Ponquecitos and Cakes». En estos blogs hay un montón de recetas de galletas decoradas y se nota que llevan mucha práctica. Yo como os dije arriba son las primeras que hago. La glasa blanca se desbordó un poco por los bordes de la galleta… La próxima ve haré primero un borde de glasa más espesa y luego rellenaré con la más líquida. Manejar la glasa real negra para hacer la cara de Jack me resultó bastante difícil. Alguna galleta se ve decorada un poco regular y os las he querido mostrar porque no es nada fácil. Tal vez lo mejor sea usar manga pastelera con la punta cortada muy pequeña y no el lápiz de silicona que he usado. Pero bueno, no están tan mal para empezar. Prometo que practicaré mucho más y por aquí lo veréis.

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