Rosquillas de limón y semillas de anís estrellado

Ingredientes para 16 unidades:

  • 200 grs de harina de trigo
  • 100 grs de maizena
  • 1/2 sobre de levadura química en polvo (7 grs)
  • 2 cucharaditas de semillas de anís estrellado (unas 75)
  • 1 huevo L
  • 50 grs de azúcar blanco
  • 110 mls de leche
  • 30 grs de aceite de oliva
  • Ralladura de 1 limón pequeño
  • Azúcar glas para espolvorear
  • 400 grs de aceite de girasol para freír

La de vueltas que dí para hacer una receta de rosquillas de anís que me gustara. Probé con la receta de unas rosquillas muy famosas pero aquella masa era demasiado pegajosa y no había manera de manejar aquello… tal vez no tuve la paciencia suficiente. Al final partí de la receta de rosquillas que viene en el libro de Maizena (uno que tiene un montón de años y heredé de mi madre) y cambié algunas cosas y la verdad es que me han resultado sencillas y además muy ricas. En lugar de usar licor de anís eché en la masa semillas de anís estrellado que molí en mortero. Y aumenté un poco la cantidad de azúcar ya que con los 30 grs que decía la receta me parecía un poco escaso y eso que a mí no me gustan las cosas demasiado dulces.

Elaboración:

En un bol grande ponemos la harina de trigo, la maizena y la levadura tamizadas. Mezclamos suavemente con una espátula y hacemos un hueco en el centro donde cascaremos el huevo. Echamos también el azúcar, la leche, el aceite de oliva, las semillas de anís estrellado molidas y la ralladura de limón. Mezclamos con una espátula hasta integrar bien todos los ingredientes.

Después cuando la masa esté más compacta, la volcamos sobre la encimera y con las manos amasamos hasta formar una bola lisa. Tapamos con un trapo y dejamos que repose la masa a temperatura ambiente durante media hora.

Pasado el tiempo nuestra masa estará lista para darle forma a las rosquillas. Ya sabéis que yo soy una maniática de la báscula así que pesé la masa y la dividí en 16 porciones de unos 33 grs aproximadamente. A cada porción de masa le damos forma. Cogemos un poco de masa, formamos una bola y metemos un dedo en el centro para hacer el agujero. Yo esta vez quise hacer unas rosquillas más abiertas, no tipo donete, así que hice unos aros bien grandes mas o menos del tamaño de la palma de la mano.

Freímos las rosquillas en tandas en el aceite de girasol caliente hasta que tomen color dorado. Yo las hice de dos en dos en un cazo pequeño. Al principio se van hacia el fondo, luego ya flotan el en aceite y van tomando color. Las escurrimos en un colador y después cuando estén frías las espolvoreamos con azúcar glas a través de un colador o tamiz. En casa nos han encantado.

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