Receta de Tarta de queso y dulce de leche (sin horno)

Ingredientes para 1 molde de 23 cms:

  • Para la base:
  • 235 grs de galletas Oreo (32 galletas, sin la crema blanca)
  • 120 grs de mantequilla sin sal
  • Para el relleno:
  • 700 grs de queso crema a temperatura ambiente
  • 450 grs de nata líquida para montar
  • 300 grs de dulce de leche
  • 150 grs de azúcar blanco
  • 50 grs de azúcar moreno
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 6 láminas de gelatina neutra
  • 2 cucharadas de agua caliente
  • Decoración:
  • 2 cucharadas de dulce de leche

Hace ya tiempo que compré un tarro de dulce de leche pastelero de la marca Márdel en el Aldi y aún no le había dado un buen uso. (Sí que lo he probado y he decir que está de miedo). Como tampoco quiero tenerlo muerto de risa en la nevera ni quiero que se me acabe poniendo malo siempre es bienvenido un cumpleaños para poder darle salida. Así que se me ocurrió llevar esta tarta de queso y dulce de leche sin horno. Además, también quiero estrenar mi nuevo molde de silicona de Lekué, a ver si es tan bueno como dicen. Me dejo de palabras y os cuento la receta.

Elaboración:

Lo primero que tenemos que hacer es tener ya desde la noche anterior la nata en el frigorífico ya que hay que montarla y para ello tiene que estar bien fría. También tendremos listo un molde desmontable de 23 cms de diámetro y 7 de alto. El mío es de Lekué con cinturón de silicona y plato de cerámica.

Para preparar la base de la tarta quitamos la crema blanca del interior de las galletas Oreo. Después, las trituramos con el robot de cocina y las echamos en un bol. Añadimos la mantequilla derretida y mezclamos con una espátula. Echamos esta mezcla en la base del molde y presionamos con el reverso de una cuchara hasta que esté bien compacto. Guardamos en la nevera mientras preparamos el relleno.

Montamos la nata con las varillas eléctricas a velocidad alta hasta que esté bien consistente. Metemos también en la nevera para que no se caliente ni se baje. Por otro lado, ponemos a hidratar las láminas de gelatina en un bol con agua muy fría durante 5 minutos. Después, las escurrimos bien y las disolvemos en un vaso con 2 cucharadas de agua muy caliente. Reservamos.

En un bol grande (2 litros de capacidad mínimo) echamos el queso crema que tiene que estar a temperatura ambiente, el azúcar y el extracto de vainilla. Batimos hasta conseguir una crema suave que no tenga grumos. Agregamos la gelatina disuelta y el dulce de leche. Batimos de nuevo hasta homogeneizar. Para acabar con el relleno, sacamos la nata de la nevera y la incorporamos a la mezcla de queso y dulce de leche en dos o tres tandas y mezclamos con una espátula grande con movimientos envolventes hasta conseguir una crema homogénea. Os llevará un buen ratito…

Sacamos el molde de la nevera, vertemos la mezcla anterior sobre la base de galletas Oreo y alisamos la superficie con una cuchara. Cogemos un poco de dulce de leche con una cucharita y echamos pegotes por la superficie de la tarta, después pasamos el filo de un cuchillo para crear unas espirales bicolor. Tapamos con film transparente la tarta y guardamos en la nevera mínimo 6 horas. Aunque lo mejor es dejarla toda la noche. Y al día siguiente… voilá! Ya está lista nuestra enorme tarta!

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