Croquetas de jamón ibérico

Ingredientes para 21 unidades:

  • 150 grs de jamón ibérico
  • 75 grs de harina de trigo
  • 75 grs de mantequilla sin sal
  • 600 mls de leche
  • 1 pizca de sal
  • 1 pizca de pimienta negra
  • 2 huevos M
  • Harina y pan rallado para empanar
  • 350 mls de aceite de oliva para freír

Ya están aquí por fin las croquetas de jamón ibérico. Creo que a muchos nos encanta comer croquetas pero nos da una pereza tremenda tener que preparar la masa ¿verdad? Yo no tuve más remedio ya que tenía que apurar sí o sí lo que quedaba de una pata de jamón. Creo que esos restos pegados al hueso son de lo mejorcito para preparar unas deliciosas croquetas. Y he de deciros que éstas concretamente tienen un intenso sabor a jamón ya que he aplicado un truco que leí en la web de Vino y Cocina. Se trata de infusionar la leche con los trozos de jamón. Los echamos en la cazuela con la leche y calentamos a fuego muy bajo durante 15 minutos. Después, colamos y reservamos ambos ingredientes. Pero mejor os explico todo esto más abajo…

Elaboración:

Este primer paso no es obligatorio pero si queréis darle un sabor extra a vuestras croquetas os aconsejo infusionar la leche. Para ello, ponemos un cazo a fuego muy bajo y añadimos la leche y el jamón ibérico y calentamos durante 15 minutos. Después, colamos y reservamos la leche caliente y el jamón. Si el jamón está en trozos grandes, los cortamos y los picamos.

Ponemos una cazuela a fuego medio bajo y derretimos la mantequilla. Cuando esté totalmente líquida incorporamos la harina y removemos con una varilla de mano para tostar la harina. Veremos que se crean unos grumos y que va cogiendo un tono doradito. (Este proceso se llama Roux y hace que la harina se tueste para que no quede cruda). Añadimos ahora la leche que tiene que estar caliente en varias tandas y no paramos de batir durante dos o tres minutos. Salpimentamos al gusto. Es importante probar un poco y comprobar que la salsa bechamel se está haciendo correctamente y que no sabe a harina. Si fuera así, dejamos que se cueza un poco más.

Cuando la salsa bechamel esté lista y algo espesa agregamos los trocitos de jamón. Mezclamos con una espátula hasta integrar bien. Cuando la masa esté lista, la extendemos sobre una fuente y dejamos enfriar en la nevera durante toda la noche. Es mejor taparlo con film transparente colocándolo de tal manera que toque la masa para que no se seque la superficie y se forme costra.

Al día siguiente, con la masa fría, cogemos porciones y con las manos moldeamos como más nos guste, alargadas o redondas… Las mías de 42 grs aprox. cada una. Pasamos primero por la harina, luego por el huevo batido y después, por el pan rallado. (Yo uso el pan rallado que es estilo casero porque es más gordito y queda mucho más crujiente). Freímos las croquetas en tandas en una cazuela con aceite de oliva caliente. Cuando estén doradas las pasamos a un colador grande y después a un plato cubierto con papel absorbente. Este otro truco lo aprendí de Webos Fritos. Si las pasamos directamente al papel, el aceite que sueltan puede hacer que el empanado se ablande rápidamente.

Una vez tengamos todas nuestras croquetas de jamón ibérico bien doraditas, las pasamos a una fuente y ya sólo nos queda degustarlas con una buena copa de vino y una buena compañía. ¡Que aproveche!

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Os dejo unos enlaces de otras croquetas que han tenido mucho éxito en casa:

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